EL REY DEL RÍO RÍE
El rey del río ríe,
ríe sin parar,
se oye su carcajada,
hasta en la cascada.
El rey del río era un salmón,
orgulloso y fanfarrón,
no tenía escamas ni corazón.
Un día, un pececillo rojo
se acercó a su rey:
-¡Oh, majestad,
con usted quiero hablar!
-¿Eres un salmón?
-No, soy salmonete.
-Eres pequeño, vete.
(Y le dio un coletazo).
El rey del río,
Salmón Tercero,
era muy fiero,
y mandó a sus criados, los “lucios”,
que no dejaran vivir en sus aguas,
a los peces pequeños y feos; después
soltó una carcajada tan ruidosa,
que el río se llenó de olas.
Una noche, se levantó el día y se levantó
“la veda de la pesca”.
Llegaron al río los pescadores,
tenían permiso para pescar sólo
a los grandes salmones.
Los pescadores pescaron y pescaron
montones de salmones.
Entre ellos iba Salmón Tercero.

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